La obra de Ángel Sevillano nos acerca a una exploración pictórica que nace
del juego con el propio soporte, a medio camino entre las líneas y los
colores y entre la consistencia y la transparencia de las formas. En esta
exposición, estas fronteras y dualismos se acentúan con el desarrollo site-
specific de cada una de las piezas, como si intencionalmente hubieran sido
proyectadas para alumbrar cuestiones internas de la pintura relacionadas
con la materialidad y la limitación que impone su adecuación dentro de
cualquier arquitectura. Y en una aproximación más bien irónica, vemos
cuadros que doblan esquinas, cubren suelos, flanquean ventanas y adintelan
puertas.
En sus representaciones existe una suerte de persistencia retiniana que
reúne unas imágenes a priori heterogéneas e inconexas en tiempo y lugar,
pero que mantienen una consistencia de fondo. Las flores, los personajes,
los animales están reclamándose cada uno como bodegón, retratos y
paisajes, y todos juntos reafirman la tensión visual que les corresponde a
cada una. Esta nube de temas y puestas en escena, se articulan en torno a
una serie de ideas románticas que rodean la obra de Ángel Sevillano. Hablan
de encuentros inesperados, paseos bucólicos, la espera, la no
correspondencia de un amor, la duda y la atracción, partes todas ellas de
experiencias íntimas y vitales de lo amoroso.
Ángel Sevillano
We shall be (together)
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