Cuando existe un recorrido cerrado, determinado, como el ascendente-
descendente de unas escaleras, las formas que suelen sugerirse para intervenirlo
y emplearlo como espacio expositivo son casi infinitas, aunque casi siempre
devienen en una subordinación del espacio a la obra. La muestra de Sandra Mar
propone alterar esta relación convirtiendo sus esculturas en parte integrada de la
escalera y resignificando la materialidad de los elementos que componen el lugar.
El título de la exposición es el modo exacto en que se expresa esta tensión de
fondo que sostiene la obra de Sandra Mar y que tiene que ver con una antinomia
de los materiales. Se trata de inducir naturalezas inesperadas en objetualidades
contrarias, como la fluidez en lo sólido, lo vivo en lo inerte o el charco en lo árido.
De esta manera, las barandillas, propias del más sencillo y precario de los estilos
modernistas de la época, y cuyas siluetas evocan las formas de las hojas y de
otros elementos asociados a lo orgánico en el arte, incorporan nuevos volúmenes
y extensiones de escultura como si actuaran de acuerdo a su apariencia de ser
viviente y fueran capaces de generar nuevos brotes y ramificaciones, estirándose
y retorciéndose.
La contención de los antagonismos corporales también la encontramos en las
piezas de los rellanos, en los jarrones a priori consistentes y del todo compactos.
Motivos simbólicos del hogar y de lo cotidiano, son esculturas de interior,
contenedores de otras decoraciones. Esta vez desde las escaleras, a las puertas
de la la casa, resultan en una contradicción entre partes: por dentro hacen de
refugio, sirven de cobijo, y recogen una suerte de fluido, empantanado, residual, y
por fuera contrasta con la condición seca y estéril de las paredes. En estas
representaciones, la falla, entendida como colapso del material, es precisamente
la que posibilita el cambio de estado y la que alberga nuevas alternativas al ser.
Aguas duras tierras blandas nos invita a redefinir nuestra percepción sobre la
permanencia y la inconsistencia de la materialidad desde una poética de lo
inestable. Partiendo de la propia materia escultórica, reflexiona acerca del
agrietamiento, la ruptura y el residuo como condiciones necesarias para el cambio
y la transformación.
Sandra Mar
Aguas duras tierras blandas
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